martes, 4 de febrero de 2014

ADN, cuerpos etéricos, y emociones

Intentando dar una explicación científica a las cualidades de autosanación del ser humano, se han desarrollado diversas investigaciones sobre el ADN y las emociones. Esta cualidad de autosanación es reconocida por la medicina tradicional, en la que los diversos desarrollos y remisiones de ciertas enfermedades en distintos pacientes, no se sitúan siempre en torno a patrones establecidos, teniendo en muchos casos vital importancia, los estados de ánimo, así como la actitud ante la enfermedad. De hecho las intervenciones quirúrgicas normalmente son evitadas en estados de depresión emocional del paciente.

Las distintas pruebas realizadas en laboratorio sobre ADN y emociones, han dado unos resultados sorprendentes. El primer experimento fue realizado por el Dr. Vladimir Poponin un afamado biólogo cuántico. Una de las distintas pruebas realizadas fue colocar una muestra de ADN en un recipiente hermético, con vacío creado en su interior. En este recipiente de ensayo únicamente se permitió la presencia de partículas de luz o fotones, distribuidos de forma aleatoria, propia de la naturaleza de estas "partículas" luminosas y de su comportamiento habitual. Al colocar esta muestra de ADN en el tubo de ensayo, los fotones se organizaron en línea de nuevo junto al ADN. Es decir, se observó que el ADN físico, produjo un efecto en los fotones, no físicos. La muestra de ADN fue retirada del recipiente y se pudo apreciar mediante una nueva medición, que los fotones permanecieron ordenados y alineados en donde había estado situado el ADN.

El científico Gregg Braden, opina que estamos ante la posibilidad de que exista un nuevo campo de energía que desconocemos actualmente y que el ADN se comunica con los fotones por medio de este campo.


Un nuevo experimento militar, se basó esta vez en recoger una muestra de leucocitos o células sanguíneas blancas, de un amplio número de donantes. Estas muestras se situaron en tubos de ensayo en una habitación preparada con equipos para la medición de los cambios de campos eléctricos. En este experimento el donante fue situado en una habitación contigua y sometido a distintos "estímulos emocionales" consistentes en vídeoclips que generaban emociones que producían distintos estados de ánimo en el donante. Ambos, donante y ADN, eran monitoreados simultaneamente. Cuando el monitor mostraba que el donante alcanzaba sus picos emocionales más altos y bajos, medidos en ondas eléctricas, el ADN generaba simultaneamente idénticas respuestas de frecuencia. No hubo lapso ni tiempo de retraso de transmisión. Los distintas frecuencias eléctricas medidas del ADN, coincidieron exactamente con los cambios emocionales del donante.

Posteriormente el experimento militar, se repitió a una distancia de 80 kilómetros entre el donante y su muestra de ADN, con el fin de poder seguir observando este efecto. Debido a los resultados obtenidos, que fueron idénticos, parece ser que las células vivas se reconocen por una forma de energía no identificada con anterioridad. Esta energía no se ve afectada ni por la distancia ni por el tiempo. Es una energía que existe en todas partes y todo el tiempo, y no está localizada en forma o lugar específico. Una prueba más que refuerza la teoría científica de Gregg Braden

Una tercera experiencia se llevó a cabo con ADN de placenta humana, que es la forma más pura de ADN. En esta experimento científico participaron 28 investigadores, entrenados para generar y sentir determinados sentimientos y a contener emociones muy fuertes. Se descubrió que el ADN cambiaba de forma según los sentimientos de los investigadores: cuando los sentimientos eran generados por el pensamiento promotor del amor, el ADN respondía relajándose y estirando sus filamentos, en consecuencia haciéndose más largo.

Con sentimientos generados por el pensamiento promotor del temor, el ADN respondía apretándose: se hacía más corto y se apagaban muchos de sus códigos. De alguna manera, se descarga con la emociones negativas.

Al aplicar este experimento a pacientes con VIH, se observó que la respuesta ante sentimientos de amor, gratitud y aprecio crearon una respuesta inmune 300.000 veces superior que la que tuvieron sin estos sentimientos. Una respuesta que nos puede indicar, como ayudar a permanecer en un estado saludable

Estos cambios emocionales fueron más allá de ser efectos electromagnéticos. Los individuos entrenados para sentir amor profundo fueron capaces de cambiar la forma de su ADN. Gregg Braden dice que esto ilustra una nueva forma de energía que conecta toda la creación. Esta energía parece ser una red tejida estrechamente que conecta toda la materia. Esencialmente podemos influenciar esa red de creación por medio de nuestra vibración.

Respecto a los cuerpos etéricos, actualmente sabemos que existen al menos dieciséis que envuelven el cuerpo físico humano, pero en sanación solo hemos podido acceder a seis por el momento. En algunas sanaciones realizadas, observamos al analizar los distintos cuerpos etéricos relacionados con el cuerpo físico, diversas anomalías provocadas por la proyección de energías derivadas de sentimientos ajenos. Estas modificaciones, en algunos casos se trasladaron posteriormente al plano físico en forma de dolencias o enfermedades.

La envidia es un sentimiento más si esta bien canalizado, es el combustible que utilizamos para superar y alcanzar lo que queremos. El problema radica cuando este fenómeno psicológico tan común, se convierte en un sentimiento de frustración ante un bien de otra persona. Es aquí cuando en la mayoría de los casos, inconscientemente aparece el deseo de dañar al envidiado.

A través de la reducción arquétipica comprobamos que la proyección exterior de energía generada por estos sentimientos tan comunes, a través del "nuevo campo o red de energía" anteriormente descrito, afectaban al segundo cuerpo etérico, o cuerpo emocional del paciente, situado inmediatamente por encima del cuerpo vital. Su esencia y forma se modificaban causando un desequilibrio energético. Estas anomalías no eran demasiado significativas cuando procedian del ámbito familiar o amoroso, pues este tipo de proyección, tiende a un balanceo entre el amor-odio, debido normalmente a la idealización de la persona por parte del familiar o amante.

En un segundo caso apareció la misma situación, agravada por la proyección de energías generadas nuevamente por la envidia, pero esta vez fuera de un plano inconsciente. Independientemente del ambito del que procedían, la modificación sustancial del segundo cuerpo emocional, generaba una sensación de cansancio y apatía del receptor, además de un riesgo a medio plazo para su salud. Esto es lo que coloquialmente conocemos como "Mal de ojo". La transferencia de un nuevo arquetipo modificó la codificación, y fue suficiente para establecer la normalidad.

Las modificaciones sustanciales del segundo cuerpo emocional, conllevan a situaciones de desorden energético, las cuales pueden ser aprovechadas por otros tipos de energías parásitas. Esta nueva situación incrementa el riesgo para la salud.

Un tercer caso a tener en consideración, el mas peligroso sin duda, es el uso de un medium para actuar en contra de la persona envidiada. Cuando el pensamiento se convierte en palabra, su poder creador aumenta, si esta se convierte en obra aun más.

Debemos indicar que en muchas ocasiones hemos oído la frase "Que mala es la envidia" expresión totalmente acertada, pues aparte de la energía que proyecta al tratarse de un pensamiento, y como cualquier pensamiento ser creador, tiene un efecto de retorno al entrar en el universo de lo sublime. Un doble efecto emisor-receptor, en un universo que actúa con una respuesta cíclica. La palabra “envidia” proviene del latín, significa mal de ojo, lo recoge Catulo en su famoso poema “Vivamus, mea Lesbia. De ella habló mucho antes el mismo Hesíodo, y aparece también en algún que otro relato de origen egipcio, con anterioridad.

Hemos encontrado casos extremos, con en el uso de mediums para actuar en contra
de la persona envidiada. Investigando el tema, hallamos unos antiguos archivos antropológicos publicados por el Doctor Cannon W.B. en 1942 (Muerte Vudú. American Anthropologist, 44 (2),169-181.) un estudio interesante, en cierto modo relacionado con estas prácticas, del que publicamos aquí un fragmento para que el lector saque sus propias conclusiones.

El Dr. S.M. Lambert del Western Pacific Health Service de la Rockefeller Foundation, me escribió contándome que en varias ocasiones había visto casos de muerte por miedo. En un caso hubo una sorprendente recuperación. En la misión de Mona Mona en North Queensland, donde había muchos nativos convertidos, no así en los barrios periféricos, donde había un grupo de no convertidos incluyendo un Nebo, un famoso hechicero. El principal ayudante del misionero era Rob, un nativo que había sido convertido. Cuando el Dr. Lambert llegó a la misión supo que Rob estaba en peligro y que el misionero quería que lo examinara. El Dr. Lambert hizo la exploración y no encontró fiebre, queja de dolor, ni síntomas o signos de enfermedad. Estaba impresionado, de la forma que fuera, las indicaciones eran obvias de que Rob estaba seriamente enfermo y extremadamente débil. Por el misionero supo que Rob había tenido un hueso apuntando hacia él por Nebo, y que estaba convencido de que en consecuencia debía morir. Acto seguido el Dr. Lambert y el misionero fueron donde Nebo, le amenazaron severamente con que su suministro de comida se suprimiría si le ocurriera algo a Rob y con que él y su gente saldrían de la misión. Al momento Nebo estuvo de acuerdo en ir con ellos a ver a Rob. Se inclinó sobre la cama de Rob y le dijo al enfermo que todo era un error, una mera broma, de hecho, que él no le había apuntado con un hueso en absoluto. El Dr. Lambert refiere que el alivio fue casi instantáneo; esa tarde Rob volvió a su trabajo, bastante feliz otra vez, y en completa posesión de su fuerza física.

Una cuestión que naturalmente se presenta es si estos que han atestiguado la realidad de la muerte vudú han realizado un buen juicio crítico. Aunque el hechicero o brujo o jefe pueden poseer tácitamente o pueden asumir la habilidad de matar mediante "apuntar el hueso" o mediante otra forma de magia negra, ¿no podría preservar su reputación de poder sobrenatural mediante el empleo de veneno? Especialmente cuando la muerte ha sido referida al haber ocurrido después de tomar comida, ¿no puede ser el resultado fatal debido a la acción de sustancias tóxicas no conocidas comúnmente a excepción de por sacerdotes y hechiceros

Obviamente el posible uso de venenos debe ser excluido antes de que la muerte vudú pueda ser aceptada como una consecuencia de la brujería o hechicería. Además resulta esencial descartar casos de osadas pretensiones de poder sobrenatural cuando de hecho la muerte resulte de causas naturales; esta precaución es de particular importancia dada la creencia común de que la enfermedad se debe a la malevolencia. Me he empeñado en aclarar definitivamente si envenenamientos y falsas pretensiones pueden ciertamente ser excluidos en caso de muerte, atribuidos a magia negra, dirigiendo la investigación hacia observadores médicamente adiestrados.

El Dr. Lambert, ya mencionado como un representante de la Rockefeller Foundation, me escribió contándome la experiencia del Dr. P.S. Clarcke trabajando con Kanakas en plantaciones de azúcar de North Queensland. Un día, un Kanaka llegó al hospital y le dijo que moriría en unos pocos días porque había sido realizado un hechizo contra él, y nada podía hacerse para contrarrestarlo. El Dr. Clarcke había conocido al hombre tiempo atrás. Le hizo un reconocimiento muy completo. Todo se hallaba normal, pero como permanecía en cama la debilidad aumentaba gradualmente. El Dr. Clarke invitó al mayoral de los Kanakas a ir al hospital y dar apoyo al hombre, pero llegando su pie a la cama, el mayoral se inclinó, miro al paciente y entonces se volvió hacia el Dr. CLarcke diciendo "Sí, doctor, él se está muriendo". Al día siguiente, a las 11 en punto de la mañana se murió. Un examen postmorten no reveló nada que pudiera justificar la muerte fatal.

Otro observador con experiencia médica, el Dr. W.E. Roth (1897), que sirvió durante tres años al gobierno cómo cirujano entre la población primitiva del norte-centro de Queensland, también ha aportado testimonio oportuno, Roth escribió, "El paciente algunas veces se halla tan arraigado en su creencia de que algún enemigo suyo le ha apuntado con el hueso, que realmente se acostará para morir y triunfará en su intento, incluso a costa de rechazar comida y socorro a su alcance. Doy fe de tres o cuatro más casos semejantes".

El Dr. L.B. Cleland, profesor de patología de la University of Adelaide, me ha escrito contándome que él no ha dudado de que desde hace tiempo hasta la actualidad los nativos de la despoblada Australia mueren como resultado de un hueso que ha sido apuntado hacia ellos, y que tal muerte puede no estar asociada con cualquiera de las comunes lesiones letales. En un artículo en el que incluyó una sección sobre las influencias psíquicas del maligno en la muerte, el Dr. Cleland (1928) menciona a un hermoso y robusto hombre, miembro de una tribu del centro de Australia, que resultó herido por una lanza que había sido encantada. El hombre lentamente sacó la lanza y murió, sin que pudiera detectarse ninguna complicación quirúrgica. El Dr. Cleland cita a otros médicos que han hecho referencias a los efectos fatales del hueso apuntado y otros actos aterradores. En la carta que me escribió decía "Yo pienso que el envenenamiento está enteramente descartado en tales casos entre nuestros nativos australianos. hay muy pocas plantas tóxicas disponibles y dudo de si incluso los nativos de la parte central de Australia saben que tales podrían ser empleadas en humanos".

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